Bruce Springsteen lucha contra el tiempo en «Letter to You»

El paso del tiempo es tirano y Bruce Springsteen lo sabe. Con 71 años a cuestas y más de medio siglo sobre los escenarios, El Jefe hizo un cambio de roles en el protagonismo de su obra: luego de años de crear historias sobre personajes que deben lidiar con algún tipo de pérdida para poder seguir adelante, ahora decidió convertir al luto por uno de sus mejores amigos en el combustible creativo de su vigésimo álbum de estudio. Y ahí donde muchos hubieran fundado el kilómetro cero para un viaje a la introspección y el intimismo, él encontró el catalizador para su álbum más intenso en mucho tiempo. 

La muerte de George Theiss, compañero suyo en The Castiles, la banda de su adolescencia, puso al autor de “Thunder Road” en un plano reflexivo. Primero, rescató algunas canciones que había compuesto antes siquiera de su primer contrato discográfico. Después, escribió un puñado de canciones que giran en torno a la mortalidad y a la sensación de ser un sobreviviente, alguien que transita una calle en la que de a poco las luces se van apagando. Y, con el repertorio ya definido, convocó a The E Street Band para registrar el álbum en vivo en el estudio, cinco días de trabajo intenso para no dar lugar a que la pólvora llegase siquiera a humedecerse. 

A velocidad de tren de carga, “One Minute You’re Here” promete un folk cristalino y diáfano que podría ser parte de Western Stars, su anterior trabajo. En esa postal que suena como compuesta y grabada en un trigal, Bruce Springsteen pone de manifiesto cómo la sombra de la muerte aparece cada vez más cerca y sin aviso (“Un minuto estás acá / y al minuto siguiente te fuiste”). Ese aire melancólico se evapora con el primer golpe de redoblante de Max Weinberg en “Letter to You” y la canción que da nombre al disco se convierte en un manual abreviado de la E Street Band: las guitarras de Springsteen, Nils Logfren y Steven Van Zandt tocadas con saña, un Hammond abriéndose paso y el dueño de casa desollando su voz en un estribillo épico. La misma fuerza y el mismo candor dominan “Burnin’ Train”, una canción de amor y redención con un solo de guitarra en el que las notas se atropellan entre sí, a la manera de Neil Young.

“Janey Needs a Shooter”, la primera de las tres canciones que Bruce Springsteen rescató del olvido, sitúa su acción en un pueblo chico en el que tres estereotipos masculinos (el médico, el sacerdote y el policía) se disputan a una misma mujer, una historia que se desenvuelve con más gracia en el plano musical que en el narrativo. En cambio, en “Last Man Standing”, cada palabra cuenta: la memoria de los momentos compartidos con Theiss se vuelven también un recordatorio de que hay un reloj que no puede detenerse y que, por más que se sienta el último hombre en pie, ese título no es vitalicio. La nostalgia también juega por partida doble cuando la banda le abre el protagonismo al saxo de Jake Clemons, que desde hace algunos años ocupa el lugar que su tío Clarence tuvo junto al propio Springsteen durante casi cuatro décadas, hasta su muerte en 2011.

Fuente: https://silencio.com.ar/criticas/discos/bruce-springsteen-letter-to-you-49601/

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