Con «Power Up», AC/DC golpea las campanas… del paraíso

Power Up marca la primera vez que Angus entró al estudio sin su hermano Malcolm en toda su vida. Ya en los años pre AC/DC, había hecho sus primeras armas en la Marcus Hook Roll Band rodeado de sus hermanos George, Malcolm y Alex. Ahora, aunque todas las canciones están firmadas por la dupla, quien ejecuta las rítmicas es Stevie Young, su sobrino. Angus siempre supo rodearse de las joyas de la familia, incluso cuando él fuera la más preciosa.

Tampoco suena igual Brian Johnson, que había sido echado del grupo y reemplazado temporalmente por Axl Rose (!) en 2016. Están sus agudos con ese vibrato pantanoso, pero vayamos a los 00:29 de «Rejection» el segundo tema del disco. Se lo oye extender el rango con un falsete sin afectaciones que nunca había siquiera intentado. Justo en ese tema, el del rechazo. A él que lo habían rechazado del grupo por una sordera incipiente. Tenía que dejarlo todo. Y lo hizo. Versos clave: «Mejor me conserves de tu lado, o te voy a encontrar en la noche«, «Faltame el resto y te prendo fuego«.

Vayamos ahora a «Through the Mists of Time», el tema menos AC/DC que haya grabado AC/DC en muchísimo tiempo. La guitarra aniñada de Angus que cae como pisándole los talones al bombo y el comienzo de la melodía que recuerda a… ¿»Tiny Dancer» de Elton John? Y mientras el grupo juega con matices e intensidades cual banda de pub, Brian Johnson discurre sobre el paso del tiempo y las personas: «Mirá las sombras oscuras en la pared / Mirá los cuadros / Algunos cuelgan, otros caen«. AC/DC con nostalgia. Nunca. Antes. Escuchado.

Power Up, claro, tiene los estribillos que tiene que tener («Shot in the Dark», «Kick You When You’re Down»). Tiene los juegos de riff + silencio que tiene que tener («Demon Fire» y «Code Red»). Tiene los solos que tiene que tener («Realize» es puro zarpazo). Tiene los rellenos que ¿tiene que tener? («Witch’s Spell», «Money Shot)». Power Up es el decimoséptimo disco de estudio de AC/DC y tiene muchas de las cosas que tienen los discos de AC/DC. Pero tiene una relación con el tiempo y la muerte que el resto no tiene.

El 28 de noviembre de 2017, Angus se acercó en solitario al coche fúnebre que se llevaba a su hermano y amigo para siempre, le dejó la guitarra al lado para que sea enterrado con ella, en un lugar que solo la familia conoce. Unos minutos antes, se había amigado con Phil Rudd y lo había invitado a volver a la banda. Así empezó a cocinarse Power Up: en un funeral que no les mostraba otra cosa que certeza de que para ellos, la muerte ya no está rodeada el glamour de los excesos sino de lo inexorable de la vejez. La pregunta sobre si el rock ha muerto nunca existió para AC/DC, lo que existe a partir de este álbum es la confirmación de que para AC/DC hay rock después de la muerte. Y el paraíso se le presenta ahora como un lugar posible para seguirla.

Fuente: https://silencio.com.ar/criticas/discos/ac-dc-power-up-49833/

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