Correa: el líder político omnipresente de las elecciones – OmRadio.ar

En enero de 2018 Correa anunció que dejaba Alianza País

En enero de 2018 Correa anunci que dejaba Alianza Pas

El expresidente Rafael Correa, radicado en Bélgica hace cuatro años, vuelve a estar ausente en las boletas electorales de este domingo en Ecuador; sin embargo tanto para un lado como para el otro de la grieta local es el actor central de la campaña: para unos es la imagen de un proyecto político exitoso que pelea por volver, para otros es la imagen de un pasado corrupto que hay que evitar a toda costa.

«La imagen de Correa está en el centro de la elección. Hay 14 o 15 candidatos presidenciales que se reivindican anticorreístas y hacen campaña en torno a la figura de Correa y del correísmo como un proyecto autoritario y corrupto», expresó a OmRadio.ar Guillaume Long, excanciller de Ecuador y hombre cercano al expresidente.

En agosto pasado, el principal candidato de la derecha, el empresario Guillermo Lasso, sorprendió al aliarse con un histórico rival de esa misma parte del espectro político: el exintendente de Guayaquil, el corazón económico de Ecuador, Jaime Nebot.

Lasso aseguró que la alianza no era una alianza Correa: «El único enemigo que buscamos derrotar con esta alianza es la pobreza y la falta de empleo que aquejan a millones de ecuatorianos».

Sin embargo, hubo llamados a las otras fuerzas políticas que se oponen al expresidente para sumarse a un gran frente electoral. No prosperaron, aunque el exmandatario Abdala Bucaram Ortiz sí retiró su candidatura presidencial.

La alianza de Lasso y Nebot, no obstante, sí alcanzó para que el primero se confirmara como el favorito de la derecha para llegar a un posible balotaje.

En una entrevista a fin de año, Nebot defendió nuevamente su alianza con Lasso y planteó la estrategia de su campaña: plantear una continuidad entre Correa y Lenin Moreno -su delfín en 2017 que rompió una vez que llegó al poder y se alió con la derecha-, y distanciarse del criticado e impopular Gobierno saliente.

«Aquí lo importante es evitar que el desastre continúe», sentenció Nebot.

Por la misma época y con la misma estrategia, Lasso sintetizó la elección que tendrán los ecuatorianos en las urnas: «Ecuador tiene dos opciones. Seguir retrocediendo por el camino del correísmo con su heredero Lenín Moreno y su pretendido candidato Arauz… o puede escoger el camino de la prosperidad y el progreso que representamos nosotros.»

Con un sentido opuesto pero la misma centralidad se construyó la campaña del candidato del correismo, el joven economista y exministro Andrés Arauz.

«Nuestra versión del correísmo también gira en torno a la figura de Correa y reivindica los diez años de Revolución Ciudadana como un momento de democratización, de mayor soberanía y prosperidad económica. Frente al desastre nacional, incluso antes de la pandemia, Correa moviliza a quienes están a favor y quienes están en contra», explicó Long.

En la misma línea, la gobernadora de la segunda provincia más poblada del país, Pichincha, Paola Pabón, manifestó que «Correa es uno de los personajes políticos que más marcó la historia y política ecuatorianas. Y ahora con mucha más razón, porque en el clima electoral la gente recuerda 10 años de estabilidad y progreso, y los compara con los cuatro años de un régimen que prioriza la banca, sectores importadores y organismos multilaterales».

Desde que la ruptura del partido político fundado por Correa en 2006, Alianza País, se hizo pública y la fuerza quedó en manos del ahora presidente Moreno, Correa encontró múltiples obstáculos para presentarse como candidato en una lista que representara a Revolución Ciudadana, su movimiento político.

Para Franklin Ramírez, profesor del Departamento de Estudios Políticos de Flacso Ecuador, el correísmo está retornando a la estrategia de construcción de poder que le funcionó en sus primeros años.

«Está volviendo a hacer lo que supo hacer en su comienzo, pero en condiciones mucho más frágiles, con menores recursos, con un relevo dirigencial forzado, con un comando electoral que opera por Zoom, pero con unos núcleos organizativos territoriales que son los que soportan la campaña», explicó a OmRadio.ar Ramírez.

En enero de 2018 Correa anunció que dejaba Alianza País y a partir de ese momento, además de librar una batalla contra la deslegitimación mediática, se enfrentó a denuncias por casos de corrupción, una condena y hasta dos pedidos fallidos desde Ecuador para obtener una orden de captura internacional.

Además, tuvo que buscar una y otra vez partidos y alianzas políticas que dieran asilo al movimiento correísta para competir en las urnas y reconstruirse.

«En esas circunstancias el aparato correísta queda reducido, pero hay una destreza instalada que se ha activado fácilmente en torno a la imagen de Correa, que es fundamental. El partido Alianza País tenía la lista 35, se la sacaron; después fue la 5 (Fuerza Compromiso Social, FCS), se la quitaron, y terminó siendo la lista 1 hace dos meses (Movimiento Centro Democrático)», explicó Ramírez.

«La estrategia del correísmo es decir que la 1 es la lista de Correa. Porque, incluso si tuvieran el partido más aceitado, en estas condiciones no tienen otra forma de conectar el nuevo color y número del partido con la voluntad de votar de la ciudadanía. Correa es un piso y un techo, pero es el único recurso cierto que tiene el correísmo para poder mantener el voto de su militancia», agregó.


Fuente: https://www.telam.com.ar/notas/202102/543592-correa-lider-omnipresente-elecciones-ecuador.html

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