Los movimientos de Marcos Peña desde el ostracismo | El exjefe de Gabinete asesora a Rodríguez Larreta en la carrera presidencial


Marcos Peña transita el exilio de la política argentina en OmRadio.ar. Esa es la estrategia comunicacional que eligió quien llegó a ser el hombre más poderoso de la Casa Rosada cada vez que Mauricio Macri se iba a descansar a la residencia de Chapadmalal. Alejado de la sobreexposición que supo tener, el “CEO del año 2017” para la revista Forbes, decidió escapar de una rutina que lo mantuvo pegado al expresidente por más de una década. “Con Mauricio habló tres o cuatro veces en el último año, no más de eso”, confiesa a este diario un ministro de la gestión de Cambiemos. Ese vínculo simbiótico que construyeron el expresidente y el exjefe de Gabinete ya no existe, aunque la relación sigue siendo de máxima confianza: “Nunca se van a pelear. Lo que pasa es que Marcos, auténticamente, decidió un cambio de vida”, aclara el exfuncionario. Alejado de un rol protagónico, Peña no pretende ser el armador de esta nueva etapa, menos regresar como candidato. Sí ofrece sus servicios de consultor externo a Horacio Rodríguez Larreta. María Eugenia Vidal prefiere que sea lo más externo posible. Tras la derrota electoral, Peña abandonó sus redes sociales –no las usa desde diciembre de 2019–, salió de los viejos grupos de Whatsapp ministeriales y escapó del ruidoso barrio de Palermo para refugiarse en el country Chacras de Murray en Pilar. Allí, pasó gran parte de la pandemia junto a su familia. Ocasionalmente se cruzó con algunos exfuncionarios en una cancha de fútbol en Parque Sarmiento, en un predio que la Ciudad le otorgó en concesión al técnico de la reserva de Boca, Sebastián Battaglia. También se reencontró con sus excompañeros en la presentación del libro de Macri, “Primer Tiempo”. Fuera de esos episodios, no hubo muchos más encuentros presenciales.Abocado a la consultoría para políticos y empresarios a nivel regional, Peña se alejó de la toma de decisiones aunque colabora en el operativo retorno para 2023. “Marcos está trabajando en el sector privado, siendo fuente de consulta en distintos países y va a ayudar a que Juntos por el Cambio tenga un candidato competitivo para las presidenciales. Pero no está en el armado de las listas, de la política, no hace recorridas ni habla con dirigentes. Ayuda como un militante más”, confirma una de las personas que trabajó con Peña desde sus inicios y continúa teniendo un vínculo personal.El politólogo de la Universidad Torcuato Di Tella abrió formalmente en noviembre del año pasado una empresa dedicada a desarrollar estudios de mercado y estrategias de comunicación. Puso la firma junto a su asesor legal Nicanor Moreno Crotto. Con el objetivo de extender sus servicios a lo largo del continente, y gracias al puente construido por Macri, en los primeros meses del año asesoró a Luciano Huck, la máxima figura televisiva de Brasil, que hace tiempo quiere saltar de la pantalla chica al escenario político. No obstante, tras algunas reuniones que mantuvieron en Río de Janeiro, el presentador desistió de competir en las próximas elecciones presidenciales contra Jair Bolsonaro y Luis Ignacio Lula Da Silva. La última encuesta de Datafolha le dio un magro 4 por ciento en intención de votos. Sin piso para despegar en la política, “el candidato de Globo”, como lo bautizó Lula, optó por cerrar su nuevo contrato televisivo para 2022. En la contienda argentina, para el exjefe de Gabinete, el candidato natural a suceder a Macri es Rodríguez Larreta. Si bien no forma parte de su equipo de trabajo, existen almuerzos, llamadas y chats a modo de consultor. “Aunque Horacio nunca va a confiar del todo en Marcos, lo está ayudando bastante”, recalca un dirigente del PRO. La historia de Peña y Rodríguez Larreta arrastra años de miradas de reojos, desde épocas en donde uno oficiaba de cerebro político del alcalde porteño y el otro de brazo ejecutor. Una historia en común bastante bifurcada. Sin embargo, el jefe de Gobierno considera necesario arrimar posiciones con uno de los máximos responsables del triunfo en 2015. Tener su visto bueno implica, al mismo tiempo, acercar posiciones con el fundador de Cambiemos. Fuentes cercanas a Peña lo sintetizan de la siguiente manera: “Sería una picardía que una persona con tanta experiencia, que conoce mucho el espacio y al electorado, se quede en la casa mirando el partido por televisión”. Sin estar presente en la diaria, el exjefe de Gabinete acompaña los pasos de Rodríguez Larreta, un seguimiento que incomoda a su equipo de trabajo en la Ciudad, que prefiere el mayor distanciamiento social posible.En el vidalismo no guardan los mejores recuerdos de Peña. “Preferimos que siga alejado. Quedó demostrado que no se puede construir política por Whatsapp o limitarla a las redes sociales”, afirman. La exgobernadora aún le reprocha haber unificado las elecciones de la provincia de Buenos Aires con las nacionales en 2015 e impedido que el armado se extienda a otras fuerzas políticas. Sospecha, incluso, que montó operaciones para limar su figura cuando se evaluó reemplazar la candidatura de Macri por un plan V. Si bien en los últimos meses hubo contactos para saldar cuentas, el tiempo no dispersó la tensión. “Al día de hoy, ella no lo perdona”, indica un exfuncionario de la gobernadora.Quienes continúan defendiendo al “joven maravilla” explican que “fue el pararrayo” que protegió a Macri. Quienes lo responsabilizan por el fracaso de la gestión de Cambiemos enfatizan que su fuerte fue la visión moderna de la comunicación, no así la coordinación ministerial ni la construcción política. En una muestra de que, más allá de la lejanía, el vínculo continúa siendo fuerte, el fin de semana pasado Macri protegió a su antigua mano derecha. “Mucha gente para no enojarse conmigo se enojó con Marcos. Pero finalmente el presidente era yo. Todos los errores que se cometieron fueron mis errores”, remarcó.El puesto que dejó Peña hoy está vacante. En este momento, el hombre más cercano a Mauricio Macri es Fernando De Andreis, su exsecretario general. Sin embargo, no cumple el rol de articulador político que tenía el exjefe de Gabinete. Enfrascados en disputas distritales, en el PRO aseguran que pueden prescindir del puesto y que no regresarán al antiguo modelo. Algunos también se preguntan qué pasará cuando dentro de dos años haya que armar una campaña sin tantas dispersiones y con una coordinación más centralizada. ¿Le volverán a entregar la llave a Marcos?

Fuente: https://www.pagina12.com.ar/346295-los-movimientos-de-marcos-pena-desde-el-ostracismo

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