Miley Cyrus deja de escaparle a la inmediatez pop en «Plastic Hearts»

¿Vieron a Miley Cyrus en ese capítulo malo pero entretenido de Black Mirror? Es una historia con muchas alegorías de trazo grueso de los dramas del laberinto de Britney, la propia carrera de Miley y sus días como princesa Disney. Salió hace un par de años, así que no debería contar como spoiler: Miley hace de Ashley O, una popstar hiper marketineada. Sus dueños la mantienen a raya drogándola en secreto y evitando que se exprese por fuera de la maquinaria creada alrededor de ella. Después de varias peripecias, Ashley esquiva su destino de holograma servil. La escena final del episodio es con ella libre y feliz haciendo lo que quiere: cantando “Head Like a Hole”, de Nine Inch Nails, en un antro lleno de crestas y puños rockeritos. Las fans de sus días de popstar prefabricada salen corriendo horrorizadas, mientras ella flota extasiada sobre el mosh.

Dios sabe que Miley ha hecho cosas para escapar de Hannah Montana, pero Plastic Hearts debería tener el efecto inverso al de la reinvención de Ashley O en Black Mirror. La gran sorpresa del ¡séptimo! disco de Miley Cyrus es que vibra tanto en la frecuencia de sus ídolos de los 80 que aparecen invitados (Joan Jett, Billy Idol, Stevie Nicks) como en la del teen pop rock de sus primeros discos solistas, cuando todavía se ponía la peluca para Disney Channel escuchando el pop rock rosa de Lindsay Lohan, Ashlee Simpson y Hilary Duff. En la tapa, se la ve desafiante, con su mullet, sus cadenas, sus guantes de cuero y tachas, y su remera muy Complot con la palabra “CENSORSHIP”. Miley plástica. En el disco, se la escucha como una diosa del glam rock en un absoluto estado de gracia, como si hubiera nacido para este sonido y el tiempo le hubiera dado a su voz la autoridad para hacerlo su putita. Miley corazón.

Precoz como siempre, a sus 28 años recién cumplidos Miley Cyrus ya tiene un disco de divorcio. En “WTF Do I Know”, el track de apertura, suena como si Pat Benatar hubiera conocido a The Hives. Saca algunos trapos sucios de la nariz sangrante de su exmarido, pero empieza a delinear algo que recorre todo el disco: para ella una relación convencional es una forma similar de opresión a la de la fama, y viene a decir que no va a dejarse devorar por ninguna de las dos. “Qué carajo sé yo. Estoy sola porque no pude ser el héroe de alguien. ¿Querés una disculpa? De mí no.”

Es divertido ver como en los últimos meses Miley Cyrus se puso en el bolsillo al público rockero: los covers de temas como “Heart of Glass”, de Blondie, y “Zombie”, de Cranberries -que acá aparecen como bonus tracks-, les recordó o les hizo saber lo que ella puede hacer con su rugido y su arrolladora presencia. No es nuevo este recurso para Miley, pero es efectivo (habrá que ver cómo reaccionan cuando salga su disco de covers de Metallica).

Fuente: https://silencio.com.ar/criticas/discos/miley-cyrus-plastic-hearts-50103/

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