Neuquén o la imagen de una crisis sanitaria | Los casos crecen y no hay camas en terapia intensiva


Mientras en el país hay un nuevo récord de contagios, las provincias también sufren las consecuencias de la segunda ola de covid-19. Una de las más golpeadas es Neuquén, que atraviesa una frágil situación de salud, al borde del colapso en el sistema sanitario y con pacientes teniendo que esperar días por una cama de terapia intensiva. El jueves incluso falleció un concejal de Plaza Huincul que atravesaba la enfermedad. Desde el sector de salud denuncian falta de inversión por parte del gobierno provincial.“Neuquén está atravesando el peor momento desde el comienzo de la pandemia”, sostuvieron fuentes de la Municipalidad de San Martín de los Andes a Página|12. El jueves, la provincia registró en su web oficial 1.229 nuevos contagios y 22 muertes, los peores números desde marzo del 2020. El último parte del Ministerio de Salud provincial da cuenta de una ocupación de camas de Unidad de Terapia Intesiva (UTI) al 100 por ciento, tanto en el sector público como en el privado; e incluso hay pacientes internados en las guardias, algunos con asistencia respiratoria mecánica.En este contexto, el gobernador de Neuquén, Omar Gutiérrez, dispuso la adhesión de toda la provincia al DNU que emitió el Gobierno nacional, “más allá de la situación de cada ciudad, entendiendo que el sistema sanitario es uno”, explicaron desde el gobierno municipal sanmartinense. Las regiones más complicadas de la provincia son el departamento de Zapala, con Alto Riesgo, y el de Confluencia, donde están las ciudades más habitadas –como Neuquén Capital, Centenario y Plottier–, con Alerta Epidemiológica. En Plaza Huincul, una de las ciudades de Confluencia, incluso falleció el jueves Ángel Rodríguez, concejal por el Movimiento Popular Neuquino (MPN), partido del gobernador. El hombre de 67 años, una persona reconocida en la comunidad, murió mientras esperaba una cama de terapia intensiva debido a un cuadro agravado de coronavirus. Y no es el primer caso que se conoce: una semana atrás, una mujer de 61 falleció en Villa La Angostura luego de esperar diez días por una cama.“No hay palabras para describir lo que está pasando con nuestro sistema sanitario”, expresó Rocío Tscherig, enfermera del Hospital Bouquet Roldán de la ciudad de Neuquén, a este diario. Alejandra Sagarna, médica clínica del mismo hospital –si bien hoy opera como terapista–, sostuvo en declaraciones a CNN Radio que “si seguimos así en una o dos semanas no vamos a tener boca de oxígeno a los pacientes que ingresan y la lista de espera es cada vez más larga”.“Es tal cual lo describe ella, no sabés cuánto tiempo más vamos a poder sostener esta situación”, añadió Tscherig. “La demora de atención en la guardia va entre 4 y 6 horas, tenemos 14 pacientes internados cuando al principio operábamos como guardia Covid, y hay al menos 40 personas en estado crítico esperando una cama de mayor complejidad”, contó a Página/12, dando un claro panorama del sistema al borde del colapso.La falta de infraestructura, insumos, personal y condiciones de trabajo decentes para las y los trabajadores de salud crearon una bomba de tiempo. Se improvisaron camas y habitaciones en pasillos y depósitos para atender a más pacientes, aprovechando las bocas de oxígeno; se pusieron tubos de oxígeno en consultorios médicos no habilitados para internación para poder contener pacientes que necesitaban respirar. Y así y todo, las camas no alcanzan: “En la provincia se está eligiendo quién accede a una cama según las chances que tiene de vivir, y da mucha pena y tristeza”, contó Tscherig.Ella forma parte de un grupo de autoconvocados que desde marzo denuncian el vaciamiento del sistema público de salud en Neuquén. “Veníamos diciendo que esto iba a pasar, pero desde el gobierno no hubo una decisión política para reabastecer los hospitales y evitarlo, tuvieron seis meses desde la primera ola”, explicó la enfermera. “Faltan insumos en todos los hospitales, falta la medicación para intubar a los pacientes, no tenemos sedantes”, añadióA esto, se suma también al persona de salud el estrés y el cansancio propios de una situación extrema, más una lucha por mejores condiciones de trabajo que continúa. Así lo explica Tscherig: “Es estresante y agobiante: aparte de enfrentarme a atender pacientes con lo que tengo porque no tengo insumos, tengo miedo a que me descuenten el sueldo otra vez y no tener cómo vivir”. “El gobierno nos da las gracias cuando lo que queremos son condiciones dignas de trabajo, que se invierta realmente en salud, que se le dé la chance de vivir a un paciente de 86 años”, expresó la enfermera: “Así estaríamos mejor”.Informe: Sofía Moure

Fuente: https://www.pagina12.com.ar/344413-neuquen-o-la-imagen-de-una-crisis-sanitaria

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