“LA NIÑA DE ORO”: VOLVER VEROSÍMIL LA NOVELA POLICIAL ARGENTINA

Un profesor de biología aparece muerto, la investigación judicial comienza a descubrir que el caso tiene las vinculaciones más diversas. El muerto ha tenido duras confrontaciones científicas sobre los albinos, lo rondan mafias y hay lazos con la corrupción en el poder, devaneos de la justicia, redes de tráfico de drogas y personas, seres tan humildes como anómalos, en el policial absolutamente porteño de Pablo Maurette “La niña de oro “ (Anagrama). Maurette es profesor en la Universidad Nacional de Florida (EE.UU.) y en su sucursal de Italia, dicta Literatura inglesa y Comparada. Publicó cuatro libros de ensayos filosóficos y la novela “La migración”. En su visita a su país, dialogamos con él.

Periodista: El asesinato de un profesor de biología, y el trabajo judicial para resolver el crimen, lo lleva a sumar al thriller lo fantástico y lo extraño, con guiños a Borges y a Jung, en una novela que tiene ciertos contactos con “El secreto de sus ojos”.

Pablo Maurette: El escenario es lo que más me gustó de “El secreto de sus ojos”, la manera en que retrata el mundo de los Tribunales, el permitirse ir en dirección contraria al policial clásico anglosajón, al que estamos acostumbrados, donde la investigación la lleva adelante un detective. En la Argentina eso no es así, esa tarea la realiza la fiscalía y a veces el juez, dependiendo del caso, es distinta la dinámica y el funcionamiento. La película tiene eso que me gustó mucho. Me hizo pensar que para escribir un policial argentino había que meterse con la dinámica entre la fiscalía y la policía. Y como “La niña de oro” es una novela muy porteña hay encuentros en bares, en librerías de viejo, gente insólita que sabe muchísimo de temas totalmente absurdos, todo eso que hace de Buenos Aires totalmente periférica y a la vez cosmopolita, por eso la novela puede pasar de Río a Budapest, África o La Rioja. El aleph borgeano está acá en Buenos Aires, en el fin del mundo.

P.: Lo borgeano también está en las investigaciones del profesor asesinado y sus investigaciones sobre los albinos, que concluyen derivando a lo sórdido y la magia negra.

P.M.: Hay sordidez, superstición y pensamiento científico, a la vez. La sordidez es parte de la vida, del mundo, de la literatura. Retratar el horror de la realidad y solo su horror no funciona bien porque uno termina anestesiado, tiene que haber un contrapeso: humor, ternura, comprensión y bondad, eso que siente la sectaria fiscal cuando se presenta a declarar la enana prostituta protectora del chico albino. Es cierto, en las teorías sobre los albinos y el albinismo hay un guiño borgeano.

P: ¿En su obra ensayística trabajó el tema de los albinos, de lo anómalo, de la corrupción?

P.M.: Ahora estoy escribiendo un libro centrado en parte en un nacimiento monstruoso. El tema de los albinos lo descubrí leyendo otra cosa y fue uno de los puntos de partida para la novela; otro, y más importante, el tema clave del policial: el poder y la corrupción de las instituciones. Lo que a mí me interesa de la corrupción es que es algo en lo que puede incurrir cualquiera. No hay corruptos y no corruptos, hay gente que hace las cosas bien y un día tiene que hacer algo mal, y hay gente corrupta que de pronto hace las cosas de forma honesta; es un continuo más que un blanco y negro.

P: Lo muestra en la novela…

P.M.: Hay los que desde la justicia quieren hacer las cosas bien y las circunstancias los superan y no van a poner en riesgo su vida, su profesión y pueden dejar pasar algunas cosas con cierta ligereza. En el policial anglosajón la justicia llega de alguna forma, no es nuestro caso. El único personaje que en la novela está más convencida de no hacer concesiones es la protagonista, la secretaria fiscal Silvia Rey, que tiene la única clase de heroísmo concebible: compromiso ético con su trabajo, querer hacerlo bien a toda costa.

P.: ¿Cómo encuentra a Doliner ese profesor de secundaria que quiere consagrarse con una personal teoría biológica, y para eso consigue ilegalmente cadáveres para estudiarlos en su departamento?

P.M.: Haciendo doctorados y posgrados conocí gente que tenía ambición de hacer una carrera académica y terminó dando clases en colegios. Doliner tiene la frustración de no pertenecer a un centro de investigación importante, de no estar en una facultad; no se resigna, quiere dejar una marca en la historia de la ciencia, una ambición absurda. Tiene toda su libido puesta en su investigación y no tiene estructura ni respaldo, no tiene nada y recurre a veces a la ilegalidad, es otro caso de los roces entre lo legal y lo ilegal, lo moral y lo inmoral.

P.: ¿Su caso cambia a partir de eso que se descubre, de su relación con adolescente albino taxi boy?

P.M.: La víctima se convierte en un loco, un degenerado, un pedófilo, un ser despreciable. Solo Silvia Rey se resiste a creerlo y se empecina en resolver el crimen, en saber quién lo mató y por qué.

P.: ¿Esta novela tiene relación con “La migración” su opera prima en la ficción?

P.M.: No, la anterior es una novela distópica sobre un tipo que desaparece misteriosamente en Chicago estudiando el caso de un investigador de historia de las religiones, de la Rumania del siglo XX, y la creencia de la transmigración de las almas. Veinticinco años después sus amigos reciben una carpeta con sus notas y diarios y empiezan a tratar de reconstruir lo ocurrido. Ocurre en Buenos Aires en 2041 con saltos temporalesms y digresiones ensayísticas.

P.: En “La niña de oro” hay cultos africanos y el juego de la tricota con el azar ofreciendo otra forma de saber. ¿Qué está escribiendo ahora?

P.M.: Una novela muy distinta. Una parte importante transcurre en el siglo XVII, en el Buenos Aires de 1630. Comienza con una falsa autobiografía, tiene elementos de novela histórica y se desliza hacia lo fantástico.

Fuente: https://www.ambito.com/espectaculos/la-nina-oro-volver-verosimil-la-novela-policial-argentina-n5956060

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