Soledad Acuña, el claro rostro de la discriminación social | La ministra porteña afirmó que los chicos de las villas no se pueden recuperar


En 2014 el entonces senador de la UCR Ernesto Sanz afirmó que el dinero de la Asignación Universal por Hijo «se va por la canaleta del juego y la droga». Ahora, como buscando superar aquella discriminadora afirmación, la ministra de Educación de la Ciudad, Soledad Acuña buscó cuestionar las políticas de reinserción educativa del Ministerio de Educación de la Nación de los chicos que dejaron la escuela por la pandemia. «Ya es tarde», dijo y agregó que «esos chicos seguramente estarán perdidos en los pasillos de una villa o ya cayeron en actividades del narcotráfico». A modo de justificativo dijo que que de los 6.500 alumnos que habían abandonado la escuela en el 2020, en CABA, solo 100 de ellos aún no regresaron a las aulas. “Esto lo podemos hacer porque tenemos información, tenemos base de datos, tenemos legajos. Sabemos dónde vive cada estudiante, cuál es su realidad y pudimos buscarlos a tiempo”, manifestó. Una afirmación desmentida desde la comunidad educativa que, como afirmó el docente Emmanuel Farina de la exVilla 1-11-14, “la ministra demuestra que desprecia la escuela pública y desconoce la labor del docente y del sistema educativo”.
“Nunca es tarde para que todas las chicas y todos los chicos de la Argentina estén en la escuela porque es el lugar en el que tienen que estar”, fue la respuesta de Jaime Perczyk, ministro de Educación de la Nación en un hilo de twitter, donde además detalló las estrategias implementadas para lograrlo. Entre ellas mencionó los programas: Volvé a la escuela, Conectar Igualdad, Libros para Aprender, el Plan FinEs 2022. También “ampliamos las becas Progresar a las chicas y chicos de 16 y 17 años” señaló Perczyk. “Todas las chicas y todos los chicos son hijos nuestros, siempre hay un lugar para ellas y ellos en la Argentina que queremos” concluyó el Ministro.
Tras los dichos de Perczyk y la cataratas de críticas, la ministra porteña intentó primero un descargo por la misma red social. Allí sostuvo que «los responsables deben construir un plan para recuperar a esos miles y miles de chicos y chicas que hoy están desamparados. Es su obligación y es urgente”. Luego, en una condescendiente entrevistga por el canal La Nación + dijo: «Me parece que es la reacción de un sector político que siente culpas por haber militado las escuelas cerradas, que defiende a los pobres, pero que los excluyó durante dos años de las posibilidades de desarrollo que da la educación”
La falacia de sus palabras, expresan su modo de ver el sistema educativo “como cuando dijo que los docentes eran unos fracasados” recuerda Emmanuel Farina, docente de la Escuela 11 del barrio Padre Ricciardelli (ex Villa 1-11-14) del Bajo Flores. “Sus palabras evidencian desprecio y desconocimiento por el proceso educativo”. Una frase común en los docentes describe el espíritu que esas declaraciones niegan: “nunca es tarde para estudiar, ni para volver a estudiar” refiere Farina. Por un lado “la ministra demuestra que desprecia la escuela pública y desconoce la labor del docente y del sistema educativo” señala. “Porque ningún docente del país se atrevería a decirle a un estudiante que es tarde. Claro que Acuña no es docente, y quizá por eso no entiende que la escuela está abierta, siempre” puntualiza.
Es más, Farina sostiene que desde el panóptico neoliberal de su gobierno, Acuña busca “endilgarle al gobierno nacional la responsabilidad por la deserción durante la pandemia”, dice y agrega: “Ella dice que ya es tarde como si fuera una vecina. Y es la ministra de Educación, y su responsabilidad es ir a buscar a los chicos”.
La diputada del FdT y educadora Mara Brawer coincide con el maestro: “A Soledad Acuña nadie le impidió en estos dos años de pandemia ir a buscar a los chicos que quedaron fuera del sistema escolar. Todo lo contrario. Si hasta se negó a pasarle los datos a Nación para que pudiera brindar conectividad a los chicos y chicas que la ministra de Ciudad ya sentenció como perdidos”. La diputada se refiere a las declaraciones de Acuña que sostienen haber recuperado a más de 6.000 estudiantes.
No hay registros de un plan que promoviera esa actividad durante los dos últimos años, sostienen las fuentes consultada por este diario. “Cuando ella salió a decir que había 6.500 chicos que no volvían a la escuela yo llamé incluso al Consejo de Derechos del Niño de la ciudad –recuerda Brawer–, y nadie sabía de dónde había salido ese número. Ella no los tenía registrados y no pudo dar la lista cuando (Nicolás) Trotta –entonces ministro– le dijo: dame los datos que yo le llevo una computadora a las casas y les doy conectividad. Ella no pudo dárselos, porque seguramente no los tenía”.
“Desde mi práctica docente –aporta Farina–, los responsables de mantener el vínculo pedagógico con los pibes y las familias en pandemia, fueron los maestros, desde los grupos de WhatsApp y acompañando a las familias, no hubo una política en este sentido”. El gobierno de CABA no tuvo políticas para garantizar la conectividad en los barrios, como sí lo hizo en las plazas o el subte. “En los barrios populares no se hizo –señala el docente–, y una política de Nación fue repartir tarjetas con datos para los chicos, fue imposible aplicar en CABA: sancionaron a los supervisores que las repartían”.
En los barrios populares de CABA, donde la organización social amortizó el abandono del gobierno de Larreta durante la pandemia, uno de los promotores de la continuidad educativa más reconocidos fue y es “El Hormiguero”. Florencia Martín es responsable del Frente educativo de esa organización social que trabaja en Soldati, Lugano, La Boca, Barracas, Chacarita, en Retiro en el barrio Carlos Mujica y en la Rodrigo Bueno. “Hoy queda demostrado que no les interesa la educación y no deja de sorprender la mirada discriminadora que no reconoce derechos, ni su rol como ministra –acierta Florencia Martín–, porque el derecho a la educación se garantiza todos los días, y no hay tiempos para eso, por eso existe la modalidad adultos”, explica. “Esto ningunea la tarea docente” detalla. “La asociación del barrio con la droga niega la institucionalidad, algo común a su gobierno. Habla como si no formara parte” explica.
Para Martín “la palabra territorio es valiosa para nosotras y discriminarlo, lo estigmatiza», dice y señala que en la Carlos Mujica los docentes promueven la construcción de sueños «y son los procesos que hay que potenciar, pero con estas ministra no se puede porque para ella, ahí hay niños que venden drogas, no niños a recuperar” afirma Martín. “Hablamos desde lo educativo de vincular pobreza, villa y narcotráfico y es terrible ese vínculo porque ella es la ministra de Educación” explica Farina. “Más allá de las causas, hay que ir a buscarlos, no darlos por perdidos” sostiene. Brawer coincide: “hay que insistir en esa discusión y avanzar en el derecho a la educación con inclusión. Este no es el proyecto de la Ciudad, con sus funcionarios diciendo una y otra vez y sin pudores que no creen en la escuela pública, en sus docentes, en sus estudiantes. Dan esta batalla por perdida, porque la abandonan, porque no les importa. Bajan los brazos porque no es prioridad” concluye.

Fuente: https://www.pagina12.com.ar/396463-soledad-acuna-el-claro-rostro-de-la-discriminacion-social