Om Radio Noticias Raquel Robles: «La literatura nos salva de la hostilidad de sentirte extranjera en este mundo» – OmRadio.ar

Raquel Robles: «La literatura nos salva de la hostilidad de sentirte extranjera en este mundo» – OmRadio.ar

Raquel Robles: «La literatura nos salva de la hostilidad de sentirte extranjera en este mundo» – OmRadio.ar post thumbnail image
Robles es autora de "Papá ha muerto" y "Hasta que mueras". Foto: Luis Iramain

Robles es autora de «Pap ha muerto» y «Hasta que mueras». Foto: Luis Iramain

Con una prosa que pone a narrar acontecimientos desde los gestos y la corporalidad de los personajes, la escritora Raquel Robles indaga en su novela «La ltima lectora» sobre los modos en que la experiencia del dolor impacta sobre la escritura a partir del naufragio emocional de una mujer que afronta, en una sincrona fatal, la saciedad de su deseo con la muerte de un nio al que ha intentado proteger.

Sobre la cartografa articulada en torno a la idea de prdidas y derrotas que impregna casi todas las novelas de Robles asoma ahora este texto embebido en la misma escena dramtica que dio lugar a «Pap ha muerto» y «Hasta que mueras», un corpus que intercepta un momento oscuro de su biografa -la muerte de su hermana y el fin de una relacin que sombre su autoestima- y que en «La ltima lectora» se disimula en una trama donde la ancdota es enunciada secamente para dar paso a una operacin de pesquisa sobre el lenguaje y el cuerpo, que aparece como receptculo del placer, la muerte, la violencia o el dolor.

As, en este texto recin editado por el Fondo de Cultura Econmica la escritora deja ver las marcas de su identidad sin que se confundan con las de su biografa y plantea una historia centrada en una mujer que se siente responsable por la muerte de un chico, al que ha intentado desviar de una trama de desgarro y marginalidad. Asume como propia la imposibilidad institucional para rescatarlo y se deja castigar en la calle por una patota tan a la deriva como aquel joven que ha decidido interrumpir su vida.

Robles, que tambin ha dirigido institutos para menores en conflicto, se interna en la procesin interminable de esta protagonista que decide establecer una frontera tajante entre vivir y sobrevivir -a diferencia del hombre con el que comparte esa noche fatal- acaso porque la martilla la culpa de saberse en pleno clmax sexual mientras tiene lugar la tragedia. En ese punto, la novela instala una dimensin punitiva del deseo que cataliza una lectura de la narrativa religiosa y dialoga ms secretamente con la criminalizacin del goce que se col en los debates por la legalizacin del aborto.

Foto:Sebastián Miquel.

Foto:Sebastin Miquel.

«Una bomba estall en el centro de mi escritura. Dej de creer en casi todo y tambin en m. Nada del otro mundo, historias as suceden a diario. La cosa es que una bomba estall en el centro de mi escritura y esta novela qued destrozada», confiesa Robles al filo del libro. No hay ms datos acerca de cmo esa estampida devino reconstruccin pero hay indicios de que la autora, militante histrica de la agrupacin H.I.J.O.S, recobr el impulso para seguir apostando a la narracin de historias.

«La lectura o la escritura le dan la posibilidad al mundo de ser otro en la realidad, porque muchas veces las escrituras anticipan mundos posibles. Para que el mundo sea otro tiene que haber sido imaginado de esa otra manera. Y no hablo de ciencia ficcin sino de ordenar acontecimientos de una determinada manera diferente a otras narrativas», asegura en entrevista con Tlam.

– Tlam: La muerte y la prdida se filtran de manera recurrente en tu libros, desde «Pequeos combatientes» a «Perder» o «Hasta que mueras» De qu manera se inserta este nuevo texto en esa genealoga silenciosa?

– Raquel Robles: Es cierto que en todos mis libros, plantendolos como una genealoga, hay prdidas, inclusive en «La dieta de las malas noticias». De hecho, el primer libro que publiqu se llama «Perder». Desde que empec a escribir hasta determinado momento me interesaron mucho las historias de prdidas y en algn momento del tiempo que ya llevo escribiendo me interes ver cmo esas prdidas impactaban en la lengua, en la forma de pensar el mundo, en las formas de decir.

En este libro hice el intento de mostrar desde el modo en que est organizado el lenguaje, pero no solamente con la sintaxis, sino en la forma en que se organizan los gestos y las omisiones para mostrar esas prdidas, esas tragedias, Mi biografa tiene algunas prdidas fundamentales y tiene tambin muchas ganancias. Creo que se cuela por ah no en las ancdotas o en las cosas que se cuentan sino en el modo en que los protagonistas y las protagonistas se sobreponen a esas prdidas por va de una serie de actos voluntarios que ponen el cuerpo en un lugar donde no quiere estar para que despus el alma vaya llegando a habitar ese cuerpo cuando el dolor es mucho.

– T.: La muerte se vincula en una misma secuencia con el deseo y el amor, aunque estas dos instancias quedan atrapadas en la onda expansiva del dolor que sumerge a la protagonista Cmo se resignfica esta imbricacin entre placer y culpa que ha dejado marcas tan fuertes en la tradicin judeocristiana?

-R.R.: Lo que me interesa del relato bblico es la idea del placer y la culpa vinculados a cumplir una misin que trasciende el marco de la vida propia. El placer en el cumplimiento de esa ambicin, la culpa que aparece cuando se fracasa y la idea de hacer con el propio fracaso un hito que permita a otros y a otras en algn momento triunfar, que es un poco la historia de Jesucristo, la del Che Guevara y la de mi familia tambin (risas). Despus, me parece que hay cosas que estn ah tambin y que tiene que ver con el patriarcado, con la penalizacin del aborto en el sentido de penalizar las consecuencias de haber gozado. Y eso me parece que est un poco colado, en el sentido de que no fue mi intencin, pero s hay una noche de sexo que en el relato de esta protagonista se paga con la muerte.

– T.: El espectro de pulsiones, arrebatos o emociones se narra a travs de un registro corporal que es acompaado a su vez por un repertorio gestual Por qu decidiste poner el acento sobre este aspecto?

– R.R.: Aqu retomo la intencin de que la literatura muestre -y no cuente- cmo se siente un personaje. La idea es que se muestre cmo es habitar ese momento y ese lugar que se narra por la va de los gestos. Eso se vincula con mis lecturas de Kafka y Marguerite Duras que son un maestro y una maestra en relacin a que los gestos y las imgenes cuenten -inclusive las vinculadas a los objetos- cmo los personajes estn viviendo ese momento y la complejidad de esos sentimientos.

– T.: «La lectura se opone a un mundo hostil, como los restos o los recuerdos de otra vida», dice el narrador. Se plantea como un punto de fuga, genera un distanciamiento de lo real que nos pone a salvo de esa hostilidad?

– R.R.: Retomo esa idea de Piglia acerca de que es muy natural leer en los personajes de Hemingway un montn de discusiones respecto de la pesca o el box, o leer «Moby Dick» y ver que los personajes conversan sobre cmo es tcnicamente mejor cazar una ballena. Y si los personajes son escritores de qu otra cosa van a hablar si no es de libros. Los de mi libro no son escritores pero s son lectores y lectoras. Me interesaba no tanto poner sobre la mesa pensamientos crticos sino mostrar cmo es el pensamiento de alguien que tiene una lectura enferma, en el sentido de que la lectura conduce a significar todos los hechos de la vida cotidiana y a su vez esos hechos disparan lecturas. Entonces cmo piensa un personaje que est atravesando todo esto? Piensa con libros.

De hecho, como este libro no tiene marcas como comillas o itlicas, etc … muchas veces los textuales estn metaformoseados con el pensamiento de la protagonista. Intent que ella pensara con libros y por eso hay tantos textos que pueden vincularse con la crtica en el sentido de pensar no tanto qu dicen los libros sino cmo se hicieron. Para m tiene que ver con este personaje y con cmo est viviendo estas circunstancias y las cosas que elige -si es que en la tragedia se puede elegir- para sobrevivir.

Contrariamente a este personaje o al de «Perder», no creo que la lectura te salve de la hostilidad en el sentido clsico de la evasin. Lo que me parece es que la lectura te permite significar lo que ests viviendo y a su vez colocar lo que ests sintiendo en secuencia o en serie con un montn de otras y otros que sintieron cosas parecidas o con las que te identifics, o que nombran lo que sents de un modo que vos no podas haber nombrado. La realidad son una serie de narrativas que le ganan a otras narrativas. Me parece que la literatura no te salva de la hostilidad en el sentido de la mugre del mundo. De lo que te salva es de la hostilidad de sentirte extranjera en este mundo, de la prdida de sentido que implica la hostilidad.

– T.: Tras una experiencia que la shockea, la protagonista entabla con el mundo una relacin de supervivencia en la que se lee un renunciamiento. Esta disquisicin entre vivir y sobrevivir se puede considerar una eleccin consciente? Hay acaso alguna forma de goce subterrneo en este posicionamiento que coloca a la protagonista en situacin de derrota?

– R.R.: El personaje goza en un sentido psicoanaltico, es decir, goza un poco su circunstancia pero en el sentido de no poder hacer otra cosa, de quedarse con los gestos mnimos de la supervivencia y renunciar a esos otros gestos que estn, como dice Mara Zambrano, «prometidos a un futuro incomensurable». Entonces no creo que sea una eleccin consciente aunque relativamente producto de una cierta voluntad. Es difcil decir esto de si el pasado queda fosilizado y entonces ella representa la fosilizacin del pasado y l la posibilidad de poner en movimiento ese pasado. Creo que los dos representan diferentes modos de entender el amor. Lo romntico entendido como nica posibilidad del amor y el amor entendido como la idea de prdida que implica el amor, de dar y darse en lo que se puede, en lo que se desea. Ella tiene un deseo que va por otro lado, es un deseo diferente al del amor romntico. No s si son dos posiciones antagnicas pero s estn antagonizadas en ese relato y no se pueden juntar y en la imposibilidad de juntarse esas dos formas del amor, ella se queda con una forma y l se queda con otra.

– T.: Decs que una bomba estall en el centro de tu escritura y que dejaste de creer en todo y que eso proceso tambin implosion sobre la novela La escritura fue al mismo tiempo el disparador de la crisis y el recurso que te permiti volver a establecer lazos con el mundo?

– R.R.: La escritura fue posibilitando mi propia supervivencia y a su vez mi superviviencia fue habilitando la posibilidad de otras escrituras. Y por otra parte, la crtica a esta novela la sita como un cierto final de un vnculo que yo tena en el que entre otras cosas compartamos la escritura. Los finales siempre hacen serie con un montn de acontecimientos, inclusive con el principio, y a m me hizo serie este final, esa crtica lapidaria y esa incomprensin absoluta hacia lo que yo estaba escribiendo. Eso hizo serie con otras incomprensiones, otras crticas lapidarias y otras lapidaciones. Pero en ese momento produjo un efecto mortfero en la vida cotidiana y en la imposibilidad de producir. Me fui levantando de ese tortazo que me dio la vida que tuvo que ver con ese vnculo y con la muerte de hermana en el 2017. Esa muerte fue el tiro de gracia de una serie de prdidas familiares y sal de ese pozo pegndome patadas en el culo a m misma y proponindome actos de voluntad delirantes, como la protagonista del libro, No esos mismos actos delirantes pero s con la misma energa loca o la misma tnica de la fuerza de voluntad -y de anlisis, de sanarme por otras vas- , de sacarme de los pelos. Parafraseando a mi analista, ella me dijo que cada persona se angustia con lo que es y con lo que tiene y yo me angusti produciendo. Esta novela fue protagonista del final no solo de un vnculo sino de un modo de vivir y de entender el mundo y tambin fue el puntapi inicial para volver a vivir y entender el mundo de otra manera.

Fuente: https://www.telam.com.ar/notas/202102/544116-raquel-robles-novela-literatura.html

Deja una respuesta