Un episodio inusual ocurrido en la ciudad de Rosario generó repercusión y abrió nuevamente el debate sobre las condiciones salariales de las fuerzas federales. Un efectivo de Gendarmería Nacional dejó su arma reglamentaria en una inmobiliaria como garantía ante la imposibilidad de pagar una deuda por alquiler y servicios.

El hecho salió a la luz luego de que el encargado de una inmobiliaria ubicada sobre calle Necochea al 2900 se comunicara con la fuerza para informar que tenía en su poder un arma perteneciente a un gendarme. Tras recibir el aviso, personal de la institución se presentó en el lugar para retirar el armamento.
Según trascendió, el efectivo —identificado como René R., de alrededor de 40 años— se había acercado días antes a la oficina inmobiliaria y explicó que no contaba con el dinero necesario para afrontar el pago del alquiler y otros gastos. Como compromiso para regularizar la situación, decidió dejar voluntariamente su pistola calibre 9 milímetros como garantía.
Posteriormente, el arma fue recuperada por personal de Gendarmería Nacional y se iniciaron actuaciones administrativas internas para determinar las responsabilidades correspondientes. El episodio habría ocurrido a fines de febrero, aunque tomó estado público en los últimos días.
Más allá de lo particular del caso, el hecho volvió a poner en discusión las condiciones económicas de muchos integrantes de las fuerzas federales que prestan servicio en grandes ciudades, donde los costos de vida —especialmente los alquileres— suelen superar los ingresos iniciales de los efectivos.
En ese contexto, la situación se suma al clima de tensión que se registra en distintos puntos del país vinculados a reclamos salariales dentro del ámbito de seguridad, como los que se mantienen activos en provincias como Catamarca y Jujuy, donde policías retirados y familiares de agentes reclaman una recomposición de haberes.
