COLUMNA DE SARAH GONZÁLEZ EN CÓDIGO DE ROCK

Durante su columna en el programa Código de Rock, conducido por Pablo Marano, la comunicadora Sarah González compartió desde la ciudad de Chilecito una mirada sobre la actualidad de la industria vitivinícola y una iniciativa innovadora que surge desde el valle riojano.

González describió el escenario actual que atraviesa el vino a nivel global. Según explicó, se trata de una crisis que no afecta únicamente a regiones tradicionales de producción en Argentina, sino que se replica en distintos países del mundo. La caída del consumo, vinculada a cambios en los hábitos y a prioridades económicas de los consumidores, impacta en todo el sector vitivinícola.

Sin embargo, también destacó que sigue existiendo un nicho de consumidores que mantiene el interés por el vino, especialmente cuando se trata de productos que incorporan criterios de calidad y responsabilidad ambiental.

En ese contexto, la columna puso el foco en la bodega Valle de La Puerta, ubicada en el distrito de Vichigasta, cerca de Chilecito, dentro de la provincia de La Rioja. Allí, además de la producción vitivinícola, se desarrollan iniciativas vinculadas a la sustentabilidad y al cuidado del ambiente.

Uno de los ejes centrales del proyecto es la reducción de la huella de carbono y la búsqueda de certificaciones ambientales que permitan competir en mercados internacionales, especialmente en Europa, donde los consumidores suelen valorar y exigir este tipo de estándares.

Durante la columna, González explicó que uno de los desafíos ambientales que enfrentan en la región está relacionado con la poda de los olivares. Los restos de madera que quedan tras el proceso no pueden ser quemados debido a las regulaciones ambientales, lo que obliga a buscar alternativas para su tratamiento.

Frente a este problema, el equipo de la bodega —liderado por el CEO Julián Clusellas y el enólogo e ingeniero Javier Collovati— impulsó una solución innovadora: transformar los residuos de madera de olivo en pellets de biomasa. Estos pequeños cilindros compactados pueden utilizarse como combustible, generando energía de forma más limpia y aprovechando un material que de otro modo se convertiría en desecho.

La iniciativa representa un ejemplo de economía circular aplicada al sector agroindustrial. A partir de un problema ambiental, la empresa logró generar una nueva línea de producción que, además de reducir residuos, contribuye a la generación de energía sustentable.

De esta manera, desde el valle riojano surge una propuesta que combina vitivinicultura, innovación y conciencia ecológica, en un contexto donde la industria del vino busca reinventarse frente a los desafíos del mercado global.

La columna de Sarah González puso así en valor no sólo el potencial productivo de la región, sino también la capacidad de la industria para encontrar soluciones creativas que integren desarrollo económico y cuidado del ambiente.

Dejar un comentario