La decisión de echar a Mohsen Soltani Tehrani, encargado de negocios de la embajada iraní en Buenos Aires, avalada por el canciller israelí Gideon Sa’ar, expone el alineamiento con Estados Unidos e Israel y rompe con la histórica neutralidad argentina.

El gobierno argentino acumuló en las últimas semanas una serie de decisiones que lo involucran de lleno en el conflicto entre Estados Unidos e Irán, en abierta ruptura con la histórica tradición de neutralidad del Palacio San Martín. En ese contexto, el canciller israelí Gideon Sa’ar expresó públicamente su respaldo a la decisión de la Casa Rosada de declarar persona no grata a Mohsen Soltani Tehrani, encargado de negocios de la embajada iraní en Buenos Aires, y de exigir su salida del país en un plazo de 48 horas.
La sumisión de Javier Milei a Donald Trump llegó a límites riesgosos, con los antecedentes de dos atentados terroristas en suelo argentino tras la participación en apoyo de Estados Unidos en la Guerra del Golfo.
A comienzos de marzo, en la Argentina Week en Nueva York (evento que derivó en el inicio de las desventuras de Manuel Adorni al saber que la esposa del jefe de Gabinete había viajado en un avión oficial), Milei se definió en público como “el presidente más sionista del mundo”. Apenas unos días antes, Trump había iniciado los ataques sobre Irán.
El fanatismo y la obsecuencia de Milei ya lo habían llevado a declarar su idea de trasladar la embajada de la Argentina en Israel, llevándola de Tel Aviv a Jerusalén, en desafío al derecho internacional, que considera en disputa la ciudad santa desde la Guerra de los Seis Días, en 1967.
La escalada verbal hacia Irán desde la ofensiva estadounidense no se detuvo en Buenos Aires. Milei y su canciller, Pablo Quirno, aprovecharon el 34º aniversario del atentado a la embajada de Israel para responsabilizar al régimen teocrático por ese ataque y el ocurrido en la AMIA en 1994, cuando todavía no hay sentencia judicial.
A su vez, Quirno manifestó por televisión que la Argentina estaba en guerra con Irán, poniendo al país como beligerante, algo que es potestad exclusiva del Congreso Nacional.
Esta semana, Milei dio un paso más al formalizar la inclusión de la Guardia Revolucionaria de Irán en el Registro Público de Personas y Entidades vinculadas a actos de Terrorismo (RePET). Es decir, el Estado argentino pasó a considerarla organización terrorista.
