Cristina Fernández de Kirchner, desde su arresto domiciliario, no pierde ocasión para lanzar sus clásicos mensajes en redes: directos, punzantes y con sabor a política caliente. Esta vez fue un “Ay Milei…” cargado de advertencias económicas y metáforas afiladas.

Comenzó con un prometedor:
“¡La vas a chocar mal!”, no por la coima de tu hermana —una referencia velada al escándalo que sacude a Karina Milei en la Agencia Nacional de Discapacidad—, sino por el desmadre cambiario y monetario que asoma: fuga de dólares gracias al turismo emisivo, formación de ahorros en el exterior, pagos de deuda, colchón y un sinfín de importaciones.
¿Y los pesos? “Mejor no hablemos”, lanza CFK con una mezcla de lamento y escepticismo total.
Su diagnóstico: un país con “sin pesos y sin dólares”, atrapado en una bola de nieve creciente de intereses capitalizables e instrumentos de deuda creados para resolver el déficit del Banco Central.
Además, critica con saña las altísimas tasas de interés para contener la salida de pesos (“larga vida al carry trade”), pero que al mismo tiempo estrangulan el crédito bancario y desploman el consumo. ¿El costo total del descubierto corriente? Nada menos que casi el 100 %. El combo es brutal: sin créditos, con caída del consumo… y una “economía de experto” que, según ella, quedó solo en el título, pues el país está seco de liquidez por todos lados.
Y cuando optaste por intervenir el Mercado Único y Libre de Cambio —ese recurso neoliberal que tanto proclamabas— “terminaste de quemar los libritos de la escuela Austríaca”, lanza sin piedad.
Más picante aún: “¡Cuánta pelotudez Milei, dicha sin ton ni son!”. La frase no solo retumba, sino que desnuda el desencanto y la ironía de una figura histórica que no ahorra filosas críticas cuando las medidas del Ejecutivo libertario parecen naufragar.
CFK recuerda que, hace más de un año, ya había advertido —en un texto de más de 30 páginas— sobre los riesgos de la bimonetaridad argentina y el endeudamiento en dólares. Ese diagnóstico, según ella, sigue intacto hoy.
En sus posdatas:
P/D1: Una pulla futbolera: “Ahora entiendo por qué no llegaste a ser arquero en primera: te tiran un colchón y no lo atajás. ¿Viste que como panelista es más fácil que como presidente en la Rosada?”
P/D2: Y cerrando con poderosa memoria histórica: “El próximo 11 de septiembre se cumplen 16 años desde que envié al Congreso el proyecto de ley que eliminaba el delito de calumnias e injurias para periodistas… Imaginen si estuviera vigente hoy.” Siguiendo con su estilo: “¡De nada… queridos amigos y amigas!”

