BILINKIS Y PERGOLINI: LOS MEDIOS NO MUEREN, SE REINVENTAN EN LA ERA DE LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL

En un intercambio cargado de autocrítica, ironía y visión de futuro, Santiago Bilinkis y Mario Pergolini reflexionaron sobre el destino de los medios tradicionales y el impacto de la inteligencia artificial en la producción de contenidos. Lejos de los pronósticos apocalípticos que durante años anticiparon la desaparición del libro en papel o de la radio, ambos coincidieron en que los medios no mueren: mutan.

Bilinkis recordó una predicción propia que el tiempo se encargó de desmentir. “Hace 14 años escribí un libro diciendo que al libro en papel le quedaban seis meses”, admitió. Sin embargo, la realidad fue otra: su tercer libro, publicado el año pasado, tuvo mayor volumen de ventas en formato físico que digital. Para el emprendedor, el caso del libro replica lo que ocurre con la radio, un medio al que periódicamente se le anuncia el final. “Hace 20 años que decimos que va a morir y no murió. Los medios no suelen desaparecer; se reinventan, se transforman, se atomizan”, sostuvo.

Pergolini coincidió en que el concepto de “muerte” resulta exagerado. A su entender, más que desapariciones hay transformaciones profundas en métricas, formatos y modelos de negocio. “Siempre va a existir alguien hablando por un parlante y alguien dispuesto a escuchar. Ese es el espíritu de la radio”, afirmó, poniendo el foco en la esencia del vínculo comunicacional más que en la tecnología que lo soporta.

No obstante, el conductor y empresario advirtió que el cambio será radical en los procesos de producción. Imaginó un escenario donde la personalización alcance niveles inéditos: un usuario podría pedir una película específica —por ejemplo, con un actor determinado dentro de un universo narrativo concreto— y el sistema la generaría en tiempo real. La tecnología, sugirió, está mucho más cerca de permitirlo de lo que parece.

Bilinkis reforzó esa idea con un ejemplo del terreno musical. Mencionó herramientas de generación automática como Suno y Udio, capaces de producir canciones de alta calidad mediante inteligencia artificial. A partir de esa evolución, planteó que no sería extraño que plataformas como Spotify comiencen a generar música personalizada para cada usuario: composiciones diseñadas específicamente según sus gustos y comportamiento de escucha, integradas a playlists sin costos de royalties tradicionales y optimizadas algorítmicamente.

El debate dejó en claro que el eje no pasa por la supervivencia de los medios, sino por la redefinición de sus lógicas. La radio, el libro y la música continúan existiendo, pero su cadena de valor, su escala y su forma de producción están siendo atravesadas por tecnologías que prometen alterar —quizás de manera irreversible— la relación entre creadores, plataformas y audiencias.

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