COLUMNA DE SANDRA SÁNCHEZ EN CÓDIGO DE ROCK

En su habitual columna en Código de Rock, el ciclo conducido por Pablo Marano en Om Radio, la periodista Sandra Sánchez trazó un diagnóstico crítico sobre el presente político y social argentino, con eje en la defensa del ambiente, la educación popular y la memoria colectiva como herramientas de resistencia.

La columna giró en torno a la preocupación por el retroceso en materia ambiental y la falta de reacción social frente a debates estructurales como la ley laboral o la baja de la edad de imputabilidad. “No hay quien se defienda acá”, planteó Sánchez, al advertir que mientras proliferan discusiones fragmentadas y discursos reducidos a “shorts”, el debate de fondo —los recursos naturales y el futuro ambiental del país— pierde centralidad.

El ambiente como cuestión estratégica

Sánchez insistió en que el medio ambiente no puede leerse como un tema sectorial ni distante. Desde una perspectiva económica y estratégica, señaló que los recursos naturales constituyen un activo central para el desarrollo argentino. Pero también enfatizó la dimensión ecológica: la preservación de glaciares, montañas y ecosistemas no es una abstracción, sino la condición material de actividades productivas concretas.

Para graficarlo, apeló a un ejemplo cotidiano: el vino mendocino o sanjuanino. Detrás de cada botella hay un sistema de riego que depende del agua proveniente de la cordillera y de los glaciares. “Porque no vivas en la cordillera no significa que no te incumba”, sostuvo, subrayando la interdependencia entre territorios y consumos urbanos.

La clave, remarcó, es comprender que “los temas son relacionales”, que los problemas ambientales son multicausales y que su impacto atraviesa toda la trama social. Esa conciencia, afirmó, no surge espontáneamente: se construye.

Educación popular y ciudadanía activa

En ese punto, la periodista puso el foco en la educación. No cualquier educación, aclaró, sino una educación popular capaz de formar ciudadanía crítica y de explicar la complejidad de los procesos sociales y ambientales.

Para Sánchez, la apatía o el letargo social pueden revertirse si se fortalece una cultura política que entienda las conexiones entre economía, ambiente y derechos. En ese marco, reivindicó una tradición argentina de organización y lucha.

Al diferenciar a la Argentina del resto de América Latina, mencionó la experiencia histórica del peronismo como motor de movilidad social y consolidación de una clase media con capacidad de pensamiento crítico. Y recordó que el país fue cuna de organismos emblemáticos de derechos humanos como Abuelas de Plaza de Mayo y Madres de Plaza de Mayo, nacidos al calor de la última dictadura.

Memoria activa a 50 años del golpe

La columna cerró con una convocatoria concreta: participar de una actividad en el Espacio Mujeres y Memoria, en el marco de los 50 años del golpe cívico-militar de 1976. La iniciativa, titulada “Abordando memoria”, propone la confección colectiva de parches bordados que luego serán unidos en un gran carretel para exhibirse el 24 de marzo en la marcha anual por Memoria, Verdad y Justicia.

“Sepas o no sepas bordar, andá a la plaza”, invitó Sánchez, en un llamado a transformar la memoria en acción colectiva.
Entre la preocupación ambiental, la crítica al clima político y la reivindicación de la organización social, la columna dejó un mensaje claro: frente a la “eterna nube negra”, es necesario “mover”. Moverse, organizarse y comprender que los problemas —como el agua que baja de la montaña— siempre terminan llegando a casa.

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