VOLVIENDO A LAS BASES 7 POR MARCOS GALLARDO

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Texto y voz de Marcos Gallardo  y grabado por  Mauro Álvarez, en www.radiocostademar.com.ar de Nueva Atlantis, Mar de Ajó

“Si tus fuerzas son diez veces superiores a las del adversario, rodéalo; si son cinco veces superiores, atácalo; si son dos veces superiores, divídelo. Si tus fuerzas son iguales en número, lucha si te es posible. Si tus fuerzas son inferiores, mantente continuamente en guardia, pues el más pequeño fallo te acarrearía las peores consecuencias”. (Sun Tzu, El Arte de la Guerraaa).

Existen tres revoluciones en las que podríamos afirmar, por sus características, hubo “destellos de socialismo” como forma de organización política; hechos históricos en los que se emitieron “chispazos” que salieron de esos enfrentamientos o choques entre la burguesía —ya consolidada como clase social— y el nuevo “proletariado” en diversas disputas económicas, culturales y materiales. Tienen en común que se desarrollaron exclusivamente “desde abajo”, con una organización de base trabajadora, campesina, de desocupados/as y también con profesionales de diversas áreas como ser juristas, médicos, ingenieros y, en ocasiones, militares revolucionarios.

La Primavera de los Pueblos de 1848 en Europa, la Comuna de Parísaa en Francia de 1871 y la Revolución Rusa de 1917 fueron los únicos hechos históricos en los que se cumplió, por escasos periodos de tiempo, la condición de posibilidad del socialismo, que tiene que ver con una democracia directa de trabajadores/as autoconvocados y un pueblo en armas que se une ante las injusticias para defender sus derechos sociales, materiales y espirituales, con representatividad política, al menos en el último caso. El resto de las revoluciones que se autoproclamaron socialistas y comunistas en el mundo, aunque muchas veces lograron grandes avances o sirvieron de ejemplo como contracara del imperialismo y el capitalismo ofreciendo otra alternativa a la lógica hegemónica, fracasaron en el movimiento de lo real o, como diría mi amigo “El Carlo” y más tarde Trotsky —en esa idea de “Revolución Permanente”—, es decir, del poder que debe emanar del “pueblo” en beneficio del mismo, y terminan convirtiéndose en “cesarismos” o dictaduras burguesas en beneficio de una minoría aristocrática.

Es el 9 de Termidor de 1794aa en Francia (recordamos que tal fue el impacto de la Revolución de 1789 que habían cambiado los nombres de los meses del año). La Convención, que era el órgano de gobierno en ese momento, al ver que ya no era necesario y por temor a ser ejecutados en la guillotina, declara proscrito al “Incorruptible” y a sus seguidores… Cuentan algunos historiadores que fuerzas leales al gobierno los persiguen la madrugada del día 10; Robespierre, su hermano y otros seguidores se refugian en el Hôtel de Ville de París. Comienzan los enfrentamientos, el “Incorruptible” es herido y ejecutado la tarde del mismo día. Luego se da inicio al Directorio (forma de gobierno también adoptada en los albores de la patria argentina) y culmina con el golpe de Estado de Napoleón Bonaparte, que en boca de Hegel sería en aquella época “el Espíritu Absoluto” o “la Verdad a caballo”… Míralo vos qué pequeño burgués “el Federico”.

Paulatinamente se continuó en una serie de gobiernos en periodos de inestabilidad política: el Primer Imperio hasta 1815 (Napoleón), luego una restauración monárquica hasta 1830 aproximadamente, para continuar con la Monarquía de Julio hasta el año 1848, que es el año que nos interesa hoy…

La Primavera de los Pueblos de 1848aa es el nombre que lleva una revolución de trabajadores/as y campesinos o proletarios que comienza en Francia y se expande por casi todo el continente europeo, extendiéndose no más de 18 meses. Lo que tiene de particular es que los dirigentes eran socialistas y comunistas, como Louis Blancaa. Recordemos que Marx escribe el Manifiesto Comunista en 1847 y se publica en 1848; es el “proletariado” quien exige una República Social y Democrática, y reducción de la jornada laboral entre otras cuestiones. Es decir, se trata de una revolución social consciente, aunque como dice Eric Hobsbawmaa, haya fracasado, ya que la confrontación no fue entre las fuerzas unidas del progreso y el Antiguo Régimen, sino que se dio entre la Revolución Social y el Orden.

Esta vez les tocó a los trabajadores ser manipulados para que, durante los enfrentamientos, algunos combates parecieran una confrontación aparte, siendo el mes de junio en el que fueron masacrados un número desconocido de personas; entre ellos se estima que cayeron en París solamente 1.500 en combate en las barricadas y por enfrentamientos en las calles, más otras 3.000 personas que fueron detenidas y asesinadas una vez rendidas, junto con más de 12.000 manifestantes y ciudadanos que fueron deportados a campos de concentración argelinos. Nuevamente, los diarios de la época culparon de las muertes a los revolucionarios y al comunismo…

Como nos cuenta Karl Marx en Las luchas de clases en Francia de 1848 a 1850aa, hubo dos acontecimientos que propiciaron y favorecieron la revolución: la plaga de las patatas (malas cosechas) y la crisis general de la industria y el comercio en Inglaterra, donde recordamos que las huelgas estuvieron prohibidas por ley hasta el año 1824 (Combination Acts), similar a la Ley Le Chapelier (1791) de la Revolución Francesa, que impedía las asociaciones de trabajadores aboliendo los gremios y manifestaciones, similar también a algún que otro decreto en Argentina que te obliga a caminar por la vereda…

Era a la clase obrera a quien le deparaba un rol decisivo, siendo la Maclase social con un proyecto superador del capitalismo con el fin de construir una “República Social” en la que estuviera garantizado el trabajo para todos/as con la creación de Talleres Nacionales y el sufragio universal, aunque fuera solo para varones.

Pero… ¿por qué fracasó la revolución? Bueno, en principio podríamos decir que se lograron conquistas sociales que a la Argentina llegaron recién 100 años más tarde. Sin embargo, podemos afirmar que la revolución fracasa ya que el proletariado parisino nunca propuso una estrategia anticapitalista propia y de esa manera solo le quedó seguir a la burguesía, como así también no logró consolidar la revolución hacia el interior de Francia, concentrándose sobre todo en París. Nuevamente la burguesía atacó: los republicanos franceses, al proclamarse la Asamblea Nacional Constituyente, crean una comisión investigadora e injurian a Louis Blanc, Ledru-Rollin y Caussidière sobre los sucesos de junio y mayo, culpándolos de las muertes de los trabajadores pobres por ser incitados al desorden y la desobediencia…

Marcos Gallardo y grabado por  Mauro Alvarez, en www.radiocostademar.com.ar de Nueva Atlantis, Mar de Ajó

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