
Preocupación por la violencia y la deshumanización: la reflexión de Sandra Sánchez en Código de Rock
En su habitual columna en Código de Rock, la docente y analista Sandra Sánchez volvió al aire tras algunas semanas de ausencia y aprovechó el espacio para compartir una profunda reflexión sobre el contexto social actual, atravesado —según advirtió— por una creciente de violencia y una preocupante naturalización de hechos extremos.
Sánchez inició su intervención con una referencia personal: su regreso a las aulas luego de dos años. Desde esa experiencia, destacó el valor del vínculo con los jóvenes, pero también subrayó que el escenario educativo actual dista del que dejó en 2023. “La escuela no está aislada de lo que pasa en la sociedad”, planteó, señalando que el contexto —tanto nacional como internacional— impacta directamente en las dinámicas dentro del aula.
En ese marco, puso el foco en una serie de episodios recientes que encendieron el debate público: hechos de violencia protagonizados por estudiantes, casos de jóvenes armados en instituciones educativas y el asesinato de un alumno en la provincia de Santa Fe. Para Sánchez, estos sucesos no pueden analizarse de manera aislada ni superficial.
La columnista fue más allá y vinculó estos episodios locales con conflictos internacionales. Mencionó, por ejemplo, el bombardeo a una escuela en Irán en el que murieron más de un centenar de niñas, un hecho que —según cuestionó— no generó la reacción global que debería haber provocado. “Estamos naturalizando situaciones que son imposibles de tolerar”, afirmó.
En su análisis, Sánchez advirtió sobre un proceso de “insensibilización social”, donde la gravedad de los hechos queda diluida en discusiones políticas superficiales o partidarias. Criticó especialmente cómo, ante hechos de violencia en Argentina, el debate público se desvía hacia disputas políticas coyunturales, perdiendo de vista el problema de fondo.
“La discusión se desvirtúa”, sostuvo, al tiempo que cuestionó la tendencia a reducir estos hechos a responsabilidades territoriales o partidarias. Para la docente, este enfoque impide abordar las verdaderas causas de la violencia y contribuye a una especie de anestesia colectiva.
Finalmente, dejó un mensaje dirigido especialmente a los jóvenes: la necesidad de recuperar el valor de la vida y del otro, sin importar origen, contexto o nacionalidad. “No importa si es tu familiar o alguien que nació en otro país: es una persona”, remarcó.
La columna cerró con una advertencia contundente: si la sociedad pretende definirse como pacífica, no puede permitirse naturalizar este tipo de घटनos. Un llamado a recuperar el sentido común y la sensibilidad frente a una realidad cada vez más compleja.
