
El Transvelasco vuelve a La Rioja: turismo, aventura y un debate abierto sobre el impacto ambiental
En su columna en el programa Código de Rock, la periodista Sarah González abordó uno de los eventos más emblemáticos del motociclismo de montaña en el país: el regreso del rally Transvelasco, que se realizará el 2 y 3 de mayo en la provincia de La Rioja.
Se trata de una competencia de enduro que, según explicó, cumplirá tres décadas de historia y volverá a poner en primer plano la geografía riojana, caracterizada por sus paisajes montañosos y caminos desafiantes. El recorrido atraviesa el cordón del Velasco, conectando la capital provincial con Chilecito, en un trayecto que combina exigencia física, técnica y contacto directo con la naturaleza.
“El enduro no es para cualquiera”, remarcó González, al destacar que este tipo de competencias requieren entrenamiento específico y una preparación física considerable. A su vez, subrayó que la moto, por su versatilidad, permite explorar terrenos complejos y acceder a escenarios naturales de gran valor paisajístico.
Sin embargo, la columna también puso el foco en una problemática recurrente: el impacto del turismo en zonas naturales sensibles. En ese sentido, González señaló que existe una “brecha” entre quienes ven en estos eventos una oportunidad económica y quienes manifiestan un creciente rechazo debido a conductas irresponsables de algunos visitantes.
Entre las principales preocupaciones, mencionó la acumulación de basura, la realización de fogatas en zonas no permitidas y actos de vandalismo sobre formaciones geológicas. “Hay lugares donde una piedra cuenta la historia del sitio, y cuando alguien la interviene con un aerosol, el daño es irreversible”, explicó.
A pesar de esto, también destacó que muchos competidores y aficionados al enduro mantienen una fuerte conciencia ambiental, entendiendo que el respeto por la montaña es clave, no solo desde lo ecológico, sino también desde la seguridad personal.
Finalmente, la periodista planteó que el Transvelasco representa una dualidad: por un lado, impulsa el turismo, la gastronomía y las economías regionales; por otro, expone la necesidad urgente de fortalecer la educación ambiental y los controles para preservar el entorno.
El evento, organizado por instituciones locales, volverá así a convocar a pilotos y visitantes de todo el país, en un escenario donde la adrenalina y la naturaleza conviven, no sin tensiones.
