El director técnico hizo una fuerte autocrítica futbolística, elogió el amor propio de sus dirigidos y trazó un paralelismo con el camino a la gloria en Qatar.

Con las pulsaciones notablemente más bajas pero con el desgaste de haber vivido una noche al límite en Kansas City, Lionel Scaloni se sentó en la sala de conferencias de prensa para analizar el pase de la Selección Argentina a las semifinales.
Fiel a su costumbre, el entrenador combinó un profundo agradecimiento hacia la entrega de sus futbolistas con una certera autocrítica sobre las dificultades tácticas que le planteó el elenco helvético.
El DT comenzó destacando el compromiso del plantel, revelando incluso que estuvo muy cerca de patear el tablero antes del pitazo inicial. “Esto es gracias a los jugadores. Confié en ellos que podían estar; en la previa había pensado en cambiar a varios, pero ellos me demostraron que podían estar”, confesó, valorando el orgullo de los campeones del mundo.
A la hora de mirar el desarrollo del juego, el oriundo de Pujato no puso excusas y reconoció los enormes méritos del contrincante, que logró cortar los circuitos tradicionales de la Albiceleste: “Encontramos un rival que nos puso en aprietos. Nos costó juntar pases, esa es la realidad”, sentenció con crudeza.
Sin embargo, rescató el valor templario del grupo para sacar el partido adelante: “Lo pudimos sacar adelante. Sirve un montón para saber con qué nos podemos encontrar. No todos los equipos son tan fuertes físicamente”.
