El hecho más grave durante las protestas de este sábado ocurrió en Limoges, donde fue incendiado un edificio de más de 140 años que funciona como sede municipal.

Francia atravesó este sábado una de las jornadas más virulentas desde que se iniciaron las protestas sociales por la crisis educativa que atraviesa el país y el encarecimiento del costo de vida, escalando hasta el incendio intencional de un histórico edificio en Limoges.
En esa ciudad los disturbios alcanzaron su punto más crítico cuando un grupo de manifestantes encapuchados prendió fuego un patrullero policial frente a la sede municipal, forzó los accesos rompiendo ventanas e ingresó al inmueble para iniciar focos ígneos en su interior.
Las llamas se propagaron con rapidez y afectaron gravemente un ala y el techo del palacio comunal, edificado hace 143 años, mientras dotaciones de bomberos desplegaban un importante operativo para evitar el colapso total de la estructura.
El prefecto local, Maurice Barate, detalló que “el tejado se derrumbó sobre las plantas inferiores, salvo en el ala oeste, y ya desaparecieron dos tercios de la fachada”, señalando que se trata de una “catástrofe para el patrimonio” histórico local.
Ante la gravedad de los incidentes, el ministro del Interior francés, Laurent Núñez, confirmó un saldo parcial de 400 personas detenidas, al tiempo que el presidente Emmanuel Macron ratificó que se aplicarán severos castigos contra los responsables de los desmanes.









